
Baldomero Cáceres Santa María
Psicólogo social
No sólo de coca vive el hombre. Después de haber sido juzgado muchas veces “querellante monotemático”(1977-1990) por mi insistencia en el tema; lograda la recuperación del prestigio de nuestra coca (pese a solitarias voces contrarias ), creo llegado el momento de ampliar la perspectiva, antes de sentirme culpable por no haber aprovechado debidamente el momento.
Más aún cuando recién se ha iniciado el período presidencial de Barak Obama y la dirigencia democrática debe sopesar la política de los Estados Unidos en el terreno de “las drogas”, puesto que no faltará quien le aconseje al nuevo Presidente la fumigación de la amapola en Afganistán, tal como se ha venido haciendo con la coca en Colombia.
UNGASS 2009: la ocasión
El próximo marzo se reunirá en Viena, la Asamblea General especial de delegados de las Naciones Unidas sobre la política de lucha contra las “drogas”, culminando la evaluación de los diez años trascurridos desde su primera reunión en Nueva York con tal propósito (UNGASS 98).
Previamente se han venido reuniendo instancias oficiales, representadas en nuestro caso por DEVIDA (ex Contradrogas) y agencias oficiosas de propaganda como es en nuestro medio CEDRO, al igual que ONG de distintas orientaciones y pelajes. Todas ellas, sin embargo, pensando, imaginando y actuando dentro del “marco de referencia” (Allport,1939), vale decir el contexto, que precisa la actual legislación internacional, apoyado en el paradigma de las “adicciones” como “enfermedad mental” o al menos “transtorno de conducta” en el mal decir de los psiquiatras. Tal sería nuestro “mal” por nuestra afición a las plantas.
Para unos ha de ser UNGASS 2009 la oportunidad de evaluar logros y dificultades que hicieron dejar de lado el objetivo de erradicar totalmente los cultivos “ilegales”(amapola, cáñamo, coca), objetivo que ha de retomarse, proponiéndose ajustes encaminados a asegurar “esta vez sí” su futuro logro.
Para otros se tratará de sugerir medidas que disminuyan los efectos negativos de la “guerra a las drogas”, tales como la fumigación de cultivos o la penalización del uso de lo prohibido, propuesta extremista recogida, en este “cocaine country”, por el Acuerdo Nacional, en la 27ª política acordada.
Los bien intencionados, por su lado, han de publicar- seguramente- una costosa carta en NYT, desestimando “los progresos” de la lucha y pidiendo a la Asamblea General que abra el diálogo , “esta vez sí” (ellos también), tal como inútilmente hicieron con motivo de UNGASS 98 en una carta abierta al Secretario de las Naciones Unidas, entonces Kofi Annan, carta preparada, gestionada y publicada en New York Times por Ethan Nadelmann , Fundador y Director ejecutivo de Drug Policy Alliance, con el apoyo de George Soros. La suscribieron destacadas personalidades, entre las cuales, para mencionar peruanas y muestrear su variedad, Gustavo Gutiérrez, nuestro actual ministro de Defensa, Julio Cotler y Mario Vargas Llosa
A pocos les pasa por la cabeza imaginar hoy la posibilidad de aprovechar una época tan significativa como la actual (con la crisis del mundo desarrollado y la amenaza del cambio climático) para replantear desde su base la Convención Única de Estupefacientes (New York,1961), último y decisivo logro de la “ascética” política norteamericana que se inició en Shangai hace cien años, con la Conferencia internacional sobre el opio, instigada y presidida por el Obispo episcopal Brent de Filipinas, escandalizado por el amplio uso cultural que encontró en la isla, ignorando lo dicho por la medicina naturalista del siglo XIX.
Otras violencias del mundo actual no son tan fáciles de extinguir como es la asociada a “la persecución ritual de drogas y drogadictos”(T.Szasz,1976). Bastaría que la verdad se imponga.
El cambio necesario y viable de la legislación internacional, entre otros beneficios, aparte de los de salud que en mi criterio son los fundamentales, pacificaría las convulsionadas zonas productoras, especialmente en Afganistán y la región andina, y reconciliaría nuestras sociedades, ahora divididas entre el mundo formal y lo “realmente existente” en nuestras democracias, donde es cierto disfrutamos al menos de libertad de pensamiento y de palabra.
Para entender tal posibilidad, “'no hay nada más práctico que una buena teoría'” (K.Lewin), nos hará falta dar un rodeo. (sigue Psiquismo y cuerpo)
Psicólogo social
No sólo de coca vive el hombre. Después de haber sido juzgado muchas veces “querellante monotemático”(1977-1990) por mi insistencia en el tema; lograda la recuperación del prestigio de nuestra coca (pese a solitarias voces contrarias ), creo llegado el momento de ampliar la perspectiva, antes de sentirme culpable por no haber aprovechado debidamente el momento.
Más aún cuando recién se ha iniciado el período presidencial de Barak Obama y la dirigencia democrática debe sopesar la política de los Estados Unidos en el terreno de “las drogas”, puesto que no faltará quien le aconseje al nuevo Presidente la fumigación de la amapola en Afganistán, tal como se ha venido haciendo con la coca en Colombia.
UNGASS 2009: la ocasión
El próximo marzo se reunirá en Viena, la Asamblea General especial de delegados de las Naciones Unidas sobre la política de lucha contra las “drogas”, culminando la evaluación de los diez años trascurridos desde su primera reunión en Nueva York con tal propósito (UNGASS 98).
Previamente se han venido reuniendo instancias oficiales, representadas en nuestro caso por DEVIDA (ex Contradrogas) y agencias oficiosas de propaganda como es en nuestro medio CEDRO, al igual que ONG de distintas orientaciones y pelajes. Todas ellas, sin embargo, pensando, imaginando y actuando dentro del “marco de referencia” (Allport,1939), vale decir el contexto, que precisa la actual legislación internacional, apoyado en el paradigma de las “adicciones” como “enfermedad mental” o al menos “transtorno de conducta” en el mal decir de los psiquiatras. Tal sería nuestro “mal” por nuestra afición a las plantas.
Para unos ha de ser UNGASS 2009 la oportunidad de evaluar logros y dificultades que hicieron dejar de lado el objetivo de erradicar totalmente los cultivos “ilegales”(amapola, cáñamo, coca), objetivo que ha de retomarse, proponiéndose ajustes encaminados a asegurar “esta vez sí” su futuro logro.
Para otros se tratará de sugerir medidas que disminuyan los efectos negativos de la “guerra a las drogas”, tales como la fumigación de cultivos o la penalización del uso de lo prohibido, propuesta extremista recogida, en este “cocaine country”, por el Acuerdo Nacional, en la 27ª política acordada.
Los bien intencionados, por su lado, han de publicar- seguramente- una costosa carta en NYT, desestimando “los progresos” de la lucha y pidiendo a la Asamblea General que abra el diálogo , “esta vez sí” (ellos también), tal como inútilmente hicieron con motivo de UNGASS 98 en una carta abierta al Secretario de las Naciones Unidas, entonces Kofi Annan, carta preparada, gestionada y publicada en New York Times por Ethan Nadelmann , Fundador y Director ejecutivo de Drug Policy Alliance, con el apoyo de George Soros. La suscribieron destacadas personalidades, entre las cuales, para mencionar peruanas y muestrear su variedad, Gustavo Gutiérrez, nuestro actual ministro de Defensa, Julio Cotler y Mario Vargas Llosa
A pocos les pasa por la cabeza imaginar hoy la posibilidad de aprovechar una época tan significativa como la actual (con la crisis del mundo desarrollado y la amenaza del cambio climático) para replantear desde su base la Convención Única de Estupefacientes (New York,1961), último y decisivo logro de la “ascética” política norteamericana que se inició en Shangai hace cien años, con la Conferencia internacional sobre el opio, instigada y presidida por el Obispo episcopal Brent de Filipinas, escandalizado por el amplio uso cultural que encontró en la isla, ignorando lo dicho por la medicina naturalista del siglo XIX.
Otras violencias del mundo actual no son tan fáciles de extinguir como es la asociada a “la persecución ritual de drogas y drogadictos”(T.Szasz,1976). Bastaría que la verdad se imponga.
El cambio necesario y viable de la legislación internacional, entre otros beneficios, aparte de los de salud que en mi criterio son los fundamentales, pacificaría las convulsionadas zonas productoras, especialmente en Afganistán y la región andina, y reconciliaría nuestras sociedades, ahora divididas entre el mundo formal y lo “realmente existente” en nuestras democracias, donde es cierto disfrutamos al menos de libertad de pensamiento y de palabra.
Para entender tal posibilidad, “'no hay nada más práctico que una buena teoría'” (K.Lewin), nos hará falta dar un rodeo. (sigue Psiquismo y cuerpo)
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